Bienvenidos a este espacio virtual de la Bienal de Arte No Visual

Aquí podrán encontrar información sobre este certamen. Además, se ha publicado aquí la ficha de inscripción, bases del concurso y el concepto curatorial para quienes quieran participar en esta edición 2010, la IV Bienal de Arte No Visual organizada por la Dirección de Acción Social del Municipio de Guayaquil, que esta ocasión se realizará con el tema "Tercer ojo"

jueves, 19 de agosto de 2010

TERCER OJO: Propuesta Curatorial por Saidel Brito y Amalina Bomnin

El hombre, en su autosuficiencia, muchas veces interactúa con sus semejantes desde posiciones de diferencia y no de similitud. A pesar del desarrollo cibernético, los descubrimientos espaciales, los estudios sobre el genoma humano, continuamos anclados a criterios segregacionistas en cuanto a raza, género, religión, clase, procedencia y acceso social, que influyen negativamente en nuestro desarrollo pleno. El error antropológico se resume en una búsqueda ávida hacia el mundo exterior; pretendemos construir una imagen y descuidamos lo consustancial a lo humano. Una de las técnicas más novedosas dentro de las terapias utilizadas por psicólogos, psiquiatras y terapeutas en la actualidad recurre precisamente a la búsqueda de irregularidades y desórdenes psíquicos con base en los llamados “órdenes familiares” 1. Si no nos mantenemos unidos a nuestra ascendencia y descendencia consanguínea por razones de amor, renunciamos, entre otros aspectos, al sentido de pertenencia, lo cual redunda en trastornos de todo tipo que influyen en la salud, la integridad, el desenvolvimiento y el bienestar. Y esto aplica para toda la humanidad.

No podremos trabajar en la construcción de una imagen externa hasta tanto no seamos capaces de saber quiénes somos en realidad, qué nos limita y qué nos fortalece, en qué medida estamos en armonía con el entorno, qué hacemos para sentirnos útiles. Generalmente no nos detenemos a meditar cómo sería la vida sin el sentido de la vista, u otro cualquiera, porque damos por sentado que no nos faltará.

La filosofía oriental ha influenciado la occidental en algunos conceptos, de manera que, en alguna medida, hemos mejorado nuestras formas de autoconocimiento. El hinduísmo, en particular, tiene en cuenta la existencia de siete chakras principales y varios secundarios2 que corresponden con los puntos de acupuntura. Occidente los asocia con algunas de las glándulas endocrinas dentro del cuerpo físico. Estos centros se extienden en forma de remolinos por el campo energético que rodea a este último, y está compuesto por capas sucesivas de energía; lo que conocemos comúnmente por aura. Cada uno de los chakras tiene una parte frontal y una parte posterior, excepto el primero y el séptimo. Todos están unidos por un canal energético que fluye a lo largo de la espina dorsal. Dentro de sus funciones principales está revitalizar cada cuerpo aural o energético, y con ello el cuerpo físico; provocar el desarrollo de distintos aspectos de la autoconciencia y transmitir energía entre los niveles aurales.

Una de las formas manifiestas de crecer física y espiritualmente sano, es a través de la práctica de la meditación. Ésta permite que entren en activación estos centros reguladores. Cualquier persona, incluso las que presentan alguna discapacidad, puede poner en práctica este tipo de ejercicio sin dificultad. Sólo las adicciones entorpecen el funcionamiento de esta experiencia.

El denominado chakra frontal o del entrecejo, está ubicado dentro del cerebro, donde se localiza la glándula pineal, y es el centro donde se maneja el intelecto. Su nombre original es Ajna, que significa percibir y controlar. A menudo, es llamado el tercer ojo, por su localización en medio de las dos cejas. Es el punto energético de la inteligencia, la memoria, la creación y la visualización. Recibe y emite información que pasa desapercibida ante nuestros sentidos normales. Abre canales de conexión internos y busca fuentes de contactos externos, ampliando el sentido de percepción físico y espiritual. Además, mantiene un estrecho vínculo con el desarrollo sensitivo y de crecimiento del mismo organismo. Se le asocia con nuestro gurú interior, la puerta de entrada a nuestro viaje espiritual3.

Los chackras4 no sólo son metabolizadores de energía, sino que también la detectan, sirven para proporcionarnos información sobre el mundo que nos rodea. Al margen de que seamos personas con capacidades especiales o videntes, si tenemos bloqueado este chakra en específico, es probable que no dejemos entrar la información necesaria para desarrollar con eficacia nuestros procesos mentales y la creatividad. Cuando eso sucede el chakra fluye en sentido contrario a las agujas del reloj. Nuestra energía sale y es enviada al mundo pero la revelamos de manera distorsionada. Se produce lo que denominan en psicología una “mala proyección”. Leímos en una ocasión una frase que refería: “…leemos mal el mundo y luego decimos que nos engañaron”.

Reflexionar acerca de los denominadores comunes entre personas con capacidades especiales y videntes a la hora de percibir la creación artística, condujo a pensar en el chakra del entrecejo como un centro a través del cual, todos en igualdad de condiciones, podemos acceder a estados de iluminación que nos permitan conectar nuestro mundo interior con el exterior. Esto puede ocurrir sin necesidad de contar con un sentido específico, sino más bien, estimulando una actitud dentro y fuera de nuestro cuerpo físico.

Las obras a participar en el certamen promoverían a través de sensaciones olfativas, sonoras, gustativas y táctiles una reflexión acerca de la necesidad de ampliar nuestro umbral de recepción y percepción respecto a las experiencias. La idea del tercer ojo funcionaría como una metáfora de la conexión entre el mundo interior y exterior, sin que esto suponga la tenencia de un sentido en específico.

Notas:
1. Hellinger, Bert. El manantial no tiene que preguntar por el camino. 2da ed. Buenos Aires, Alma Lepik, 2008.
2. Chakra significa “rueda” en sánscrito.
3. Anodea Judith. Los chakras, Martínez Roca, Barcelona, 1999.
4. Los chakras principales son siete: Muladhara, que significa “apoyo raíz”, se encuentra en la base de la espina dorsal. Svadhisthana que significa “el lugar propio”, surge del sacro, las caderas y la pelvis. Manipura, la “Gema brillante”, se ubica en el ombligo. Anahata, significa “intocado”, “sin dañar”, y se ubica en el corazón. Vishuddha que significa “purificación” se ubica en la garganta. En el entrecejo se localiza Ajna, que significa “percibir y controlar”. En la parte superior de la cabeza se encuentra Sahasrara, que significa “multiplicado por mil”.

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